martes, 2 de agosto de 2011

Drogas

RIESGOS

El consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos:

  • El hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final provoca enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
  • Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardíaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
  • Existen datosque indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.

El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes. Provoca dificultades para estudiar al dismunir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria. Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales puede provocar la aparición de estos o agravarlo si ya se padecen.

Cada vez hay más datos que demuestren el efecto perjudicial del consumo de cannabis asociado a la conducción de vehículos, especialmente si se combina con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de accidente.

EFECTOS A LARGO PLAZO

  • Problemas de memoria y aprendizaje.
  • Dependencia (7-10% de los que lo prueban).
  • Trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad.
  • enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer.
  • Trastornos del ritmo cardíaco (arritmias).
  • Psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos).

El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción. La adicción aparece entre el 7 y el 10% de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen habiualmente.

Hay algunos síntomas que pueden hcer sospechar la existencia de un trastorno por dependencia de cannabis:

  • Abandono del grupo de amigos no consumidores.
  • Desinterés por actividades que no tengan relación directa con el consumo.
  • Preocupación por disponer de cannabis.
  • Uso compulsivo de cannabis.
  • Problemas de rendimiento escolar o laboral.
  • Irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, disminución del apetito y dificultades para dormir que ceden al consumir cannabis.

SITUACIONES DE ESPECIAL RIESGO

  • Adolescencia: el cannabis provoca cambios neurobiológicos durante el período de maduración cerebral. El inicio temprano del consumo se asocia con la aparición de trastornos mentales en la edad adulta, como la ansiedad, la depresión y la psicosis.
  • Conducción de vehículos: el cannabis dificulta la ejecución de tareas que exigen coordinación y atención. Su combinación con alcohol aumenta el riesgo de sufrir un accidente en un 50%
  • Embarazo y lactancia: puede perjudicar el desarrollo del feto, aumentar el riesgo de bajo peso al nacer y producir alteración en las funciones mentales del niño. Se relaciona con la aparición del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
  • Estudio y aprendizaje: dificulta el aprendizaje y las tareas que requieren concentración. Este efecto permanece incluso mucho tiempo después de su consumo, debido a su larga vida media en el organismo, por lo que consumir el fin de semana influirá en el rendimiento escolar d elos días siguientes.
  • Enfermedades previas o actuales: las personas que han tenido o tienen problemas psiquiátricos, respiratorios, cardiovasculares, diabetes o alérgicos son especialmente vulnerables a las consecuencias negativas del consumo de cannabis.

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